David Contreras, «Amarras urbanas» Litografía, 31 x 37,5 cms. (2007)

Paisaje urbano

David Contreras Gómez

El recorrido a través por mis experiencias visuales y reflexivas en estos años de vida en la ciudad de Valparaíso, son la fuente fundamental para construir cada una de las obras; de ellas se pueden desprender distintas miradas de la vida vertiginosa de sus habitantes, con todos sus conflictos: sociales, urbanos y culturales.

Cerros de tierra, cerros de casas, cordones de caminos, miles de peldaños gastados, enmarañados de cables eléctricos que gobiernan los cielos y que parecieran que sujetan firmemente la ciudad  por todos lados, como si el fuerte viento de invierno  pudiese arrasar con todo, laberintos nauseabundos orinados mil veces, grietas y espacios abandonados que se convierten en closet urbanos, en donde se acumula todo tipo de objetos, que se convierten en los vestigios de una ciudad maltratada, ensuciada, emborrachada, vomitada y que siempre se está parchando provisoriamente; pero a pesar de los pesares es una ciudad con vida, en donde todo ser vivo logra adaptarse y habitar en donde pueda y como pueda, de tal forma que el habitante va gestando un sentido de pertenencia que lo acostumbran y lo amarran para no soltarlo nunca más, habitantes que acumulan todo y de todo, que protegen con su vida lo que tanto les ha costado tener; para ello construyen murallas simbólicas, protecciones que terminan convirtiéndose en pequeñas cárceles que los resguardan de sus propios miedos, miedos que flotan en aire de la ciudad, lo que la hace interesante para los viajeros aventureros en busca de sensaciones nuevas, de olores rancios, de calles olvidadas, de noches oscuras y más oscuras que nunca, de rostros salados, contemplativos y propios de una ciudad puerto con un horizonte infinito.